En realidad, debemos de adquirir conocimiento para elegir el bien, pero ningún conocimiento nos ayudará si hemos perdido la capacidad de conmovernos con la desgracia de otro ser humano, con la mirada amistosa de otra persona, con el canto de un pájaro, con el verdor del césped. Si el hombre se hace indiferente a la vida, no hay ya esperanza de que pueda elegir el bien. Entonces, ciertamente, su corazón se habrá endurecido tanto, que su “vida” habrá terminado. Si ocurriera esto a toda la especia humana, la vida de la humanidad se habría extinguido en el momento mismo en que más prometía”.
Os labradores honrados
d’aldea de Santalla,
p’ra sin paos facer a malla
ordenaron de comprar,
unha cousa aquí non vista
que da muy bon resultado
que vos direi de contado
e a máquina de mallar.
O día qu’a estrenaron
foi unha tarde chovendo
a fatos viña correndo
xente de tod’orredor.
E dixo un veyo curioso
logo qu’a estuvo mirando:
! o mundo vais’acabando,
veñame o Noso Señor¡.
D’o qu’ahora tamos vendo
eu nun tou muy convencido,
t’ará un home escondido
dentro nun hay que dudar,
t’ara con un bon fungueiro
dando paos a brazo libre,
porque senón, ! imposible¡,
¿ cómo había de mallar ?.
O veyo dando mil voltas
foi xunto do maquinista
e pidiye, llimpiando a vista,
que ye deixase mirar.
Si señor, mire o que queira,
dixoye este a o momento,
o veyo meteo a cabeza dentro
e nun a puido sacar.
Berraba canto podía.
! Tirade por mín veciños
que me quedo sin fuciños ¡
Tirou por el unha veya
e no chao cayeo deitado,
e logo que tuvo levantado
d’esta manera berrou:
Fun sacristán muitos anos
e fun a misiña a diario
e nunca tal me pasou,
sei qu’o demo s’empeñou
en deixarme escalabrado.
(Texto anónimo que suele recitar magistralmente mi tio Rubén Martinez)
Resulta que soy un niño,
que todo
ha ido haciéndome un niño,
que el sufrimiento y la alegría me han hecho un niño,
que como un niño
todo lo he ido transformando en sueños,
jugando con mis sueños y con mis versos,
resistiendo con ellos,
que contemplar todos los mundos me ha hecho un niño,
que yo iba como todos para ser un hombre
y las fronteras me han hecho un niño,
los fingimientos y los límites:
todo me ha hecho un niño;
que la locura me ha hecho un niño,
verla, palparla,
a través de todos los disfraces y de todas las máscaras,
que el asalto de la razón a todo lo que vive
me ha hecho un niño,
que sorprenderme por todo me ha hecho un niño,
desear un vivir que sobre todo fuera una aventura,
que me ha hecho un niño
el engaño de cuantos han crecido,
que les hacían hombres
las trampas de los dominantes,
que dejas de ser niño cuando te conviertes en dominante,
que el dominio de las abstracciones me ha hecho un niño,
que al parecer eso es ser hombre,
que he preferido ser un niño
para salvar todo lo creativo,
que mi mundo
no es de este reino perdido,
para dar a los sentidos lo que es de los sentidos,
al instinto lo que es del instinto,
que los sueños me han hecho un niño,
que no podía vivir si no era un niño
que me ahogaban las órdenes y las leyes.
Resulta que muchos de los que se hicieron hombres
y no buscaron la inocencia,
al final de sus vidas
recuerdan con nostalgia lo que tuvieron de niño,
porque a ser hombre llaman
vivir en un mundo de dominantes
y sometidos,
que la soledad me ha hecho un niño,
que el darlo todo y el haberlo perdido
me ha hecho un niño,
que he sido un poeta maldito porque soy un niño,
que me ha hecho un niño
ver que lo único importante
es buscar la inocencia entre la astucia,
que cuando he amado
me he convertido en un niño,
que comprender que hay víctimas pero no culpables
me ha hecho un niño,
que por ser un niño
mantengo la ilusión a pesar de los desencantos
y de la sangre derramada
entre las trampas y los mitos,
que ver cómo caemos todos en las innumerables trampas
me ha hecho un niño,
y que de no ser un niño
nunca hubiera nacido en mí la rebeldía,
que es preciso
comenzar a rebelarse a uno mismo,
no seguir la consigna de ser un hombre,
que soy poeta porque conquisto la inocencia
cada vez que abro los ojos y contemplo las cosas,
que a ser niño
es lo único que he aprendido
y porque observo que todos los seres
con el mismo destino:
nacer para la muerte,
no dejan de ser niños:
que un pájaro siempre es un niño,
que un árbol siempre es un niño,
que un perro siempre es un niño.
Y porque pienso qué es un hombre
si deja de ser niño,
que se equivocan las escuelas
que intentan hacernos hombres
prometiéndonos falsos paraísos,
que la anarquía sólo será posible
cuando todos fuéramos niños,
cuando todos partamos
a la conquista de la inocencia,
que escribo este poema
porque resulta que soy un niño…
Va ser una nit que va florir l’estrella
i va néixer l’Infant!
Imaginem que fou la nit més bella,
més musical, més flamejant!..
I fa molt temps, molt temps, i algú ensiborna
el nostre pit, per atiar l’oblit,
per fer-nos infidels, però retorna
cada any, aquesta nit.
La nostra vanitat, prou s’afigura
que està damunt del bé i del mal,
mes no hi val gavinet, ni ànima dura:
és més forta la nit de Nadal!
Ai, si no fos aquesta nit tan clara!
Seríem tros de carn i pensament
que no coneix d’on ve, ni on va, ni on para,
pell d’home que arrossega la corrent!
Però Nadal ens ha pintat el rostre
amb un vermell precís i decidit,
i ens dóna un sentiment de llar, de sostre,
de terra, de nissaga i d’esperit.
I ens dóna un punt d’humilitat de cendra
per estimar un reco dintre l’espai,
i desperta en el cor aquell blau tendre
que hem volgut escanyar i que no mor mai.
Procurem ser una mica criatures
amorosint el baladreig raspós,
i diguem: Glòria a Déu en les altures
amb aquell to que ho deien els pastors.
I si tot l’any la mesquinesa ens fibla,
i l’orgull de la nostra soletat,
almenys aquesta nit, fem el possible
per ser uns homes de bona voluntat!
Hoy se cumplen 4 años de la muerte de Peter F. Drucker, y me doy cuenta que cuando pierdes a una persona tan importante en tu vida, lo que más consuela, además de recordarle y dedicarle bellas palabras, es compartir con las personas que más aprecio lo que él me regaló; la semilla de conocimientos, y de amor, -el de verdad, el que te da vida y la enriquece- que mi amigo y maestro Peter plantó en mí. Muchas de sus enseñanzas todavía no han fructificado, -porque soy un árbol que nunca dió fruto, un borde, y todavía soy todo lo joven, inmaduro y estúpido que se puede ser a mi edad (más lo segundo y lo tercero, que lo primero) y sé que aún tengo mucho que aprender y, sobre todo, que poner en práctica, pero hoy no sería quien soy si no hubiera conocido a este hombre y a sus ideas que han dejado una huella imborrable en mi cerebro, en mi corazón, y en todo mi ser.
A pesar de no estar ya entre los vivos, mi maestro y amigo, Peter Drucker, el “bystander”, me acompaña todos los días.
Look out on a summer’s night, with eyes that know the darkness in my soul.
Starry, starry night.
Paint your palette blue and grey,
Look out on a summer’s day,
With eyes that know the darkness in my soul.
Shadows on the hills,
Sketch the trees and the daffodils,
Catch the breeze and the winter chills,
In colors on the snowy linen land.
Now I understand what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they did not know how.
Perhaps they’ll listen now.
Starry, starry night.
Flaming flowers that brightly blaze,
Swirling clouds in violet haze,
Reflect in Vincent’s eyes of china blue.
Colors changing hue, morning field of amber grain,
Weathered faces lined in pain,
Are soothed beneath the artist’s loving hand.
Now I understand what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they did not know how.
Perhaps they’ll listen now.
For they could not love you,
But still your love was true.
And when no hope was left in sight
On that starry, starry night,
You took your life, as lovers often do.
But I could have told you, Vincent,
This world was never meant for one
As beautiful as you.
Starry, starry night.
Portraits hung in empty halls,
Frameless head on nameless walls,
With eyes that watch the world and can’t forget.
Like the strangers that you’ve met,
The ragged men in the ragged clothes,
The silver thorn of bloody rose,
Lie crushed and broken on the virgin snow.
Now I think I know what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they’re not listening still.
Perhaps they never will…
Noche estrellada
Pinta de azul y gris tu paleta
Escruta un día de verano
Con ojos que conocen la oscuridad de mi alma.
Sombras en la colina
Esboza árboles y narcisos
Captura la fría brisa del invierno
En colores sobre la tierra de lino nevada
Noche estrellada
Luminosas flores de brillante resplandor
Torbellino de nubes en la niebla violácea
Se reflejan en los ojos de Vincent de porcelana azul
Los colores cambian de matiz
Campos matutinos de trigo ámbar
Rostros curtidos por el dolor
Aplacado por la tierna mano del artista
Ahora comprendo
Lo que tratabas de decirme
Y como sufriste por tu lucidez
Y como trataste de liberarles
No escucharon, no sabían como
Tal vez escuchen ahora.
Pero no sabían quererte
Aún así tu amor era sincero
Y cuando no te quedaba esperanza
En esa noche estrellada
Te quitaste la vida como suelen hacer los amantes
Yo podría haberte dicho, Vincent
Que este mundo no se hizo
Para alguien tan bello como tú
Como los extraños que conociste
El harapiento de andrajosa vestimenta
Espina de plata, una sanguinolenta rosa
Yace aplastada sobre la impoluta nieve
Creo que ahora sé
Lo que intentaste decirme
Como sufriste por tu lucidez
Y como intentabas liberarles
No te escucharon
Aún siguen sin escuchar
Y tal vez nunca lo hagan.
Una conversación entre dos amigos y colegas de profesión; Pepe Rubianes y Andreu Buenafuente, ambos cómicos, hablan de sus inquietudes, convicciones y valores, de forma distendida, sincera y profunda, durante más de una hora y media.
Llamar al pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida,
bailar el baile sin perder el paso,
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes ?papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos…
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos y del polvo.